Día Mundial del Agua 2023: Acelerar el cambio hacia la sostenibilidad

El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, efeméride establecida por las Naciones Unidas en 1992. El objetivo de este día es concienciar sobre la importancia de gestionar de forma sostenible este preciado recurso.

La creciente demanda de recursos hídricos y los efectos del cambio climático hacen del agua un bien cada vez más escaso, con importantes efectos geopolíticos, sociales y económicos.

Cada vez se necesita más agua. El agua es esencial no sólo para la supervivencia de los seres humanos y otras especies vivas, sino también para todas las actividades económicas. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) calcula que en 2050 el consumo de agua aumentará un 55% respecto a los niveles de 2000 debido a la creciente demanda de recursos hídricos para la industria, la agricultura, la ganadería, la generación de energía y el uso doméstico.

Cada vez hay menos agua dulce disponible. Cada vez hay menos agua disponible debido a periodos de sequía cada vez más frecuentes.

La crisis climática está alterando la frecuencia e intensidad de las precipitaciones, lo que afecta a la cantidad de agua disponible y a los periodos de sequía: la OCDE calcula que en 2050 el 40% de la población mundial vivirá en zonas de alto estrés hídrico. La incertidumbre del cambio climático también dificulta la planificación de políticas de gestión del agua basadas en patrones históricos de precipitaciones.

En EUROPA El informe"Water Resources in Europe - Addressing Water Stress: An Updated Assessment" publicado en 2021 por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) afirma que cada año el 20% del territorio europeo y el 30% de sus habitantes están sometidos a estrés hídrico, una situación temporal o prolongada en la que el agua disponible no es suficiente para satisfacer la demanda local. La situación, según el informe, podría empeorar en los próximos años, debido también a las consecuencias de la crisis climática.

Pocos meses después de la publicación del documento, las escasas precipitaciones y las temperaturas anormales han provocado una sequía generalizada en casi todos los países de la Unión Europea: según las estimaciones del Observatorio Europeo de la Sequía (Edo), en agosto de 2022, el 60% del territorio europeo se encontraba en condiciones críticas o extremadamente críticas debido a la sequía.

EN ITALIA El año 2023 acaba de empezar, pero está mostrando signos preocupantes en cuanto a los niveles de sequía.

Lagos y ríos están sufriendo mucho, casi tan secos como el verano pasado, mientras que hay poca nieve acumulada en las montañas. Esto es lo que está ocurriendo en Italia, a mediados de febrero, gracias a unas temperaturas superiores a la media, a la escasez de precipitaciones y a una crisis climática que no mira a nadie a la cara. El resultado es una nueva ola de sequía, o más bien una emergencia por sequía que en realidad nunca ha terminado, con los cursos de agua alcanzando el estado de gravedad hídrica "media" en tres de las siete autoridades de distrito según los últimos boletines emitidos por ellas en los últimos meses.

Debemos empezar a prevenir la"emergencia hídrica" que caracterizará cada vez más a nuestro territorio dejando de pensar en ella sólo cuando el daño ya esté hecho. A partir de los próximos meses, de hecho, la demanda de agua para uso agrícola se sumará a los actuales usos civiles e industriales que ya están sufriendo, y la demanda nacional de agua será insostenible en comparación con la disponibilidad real.

Las extracciones en los distintos sectores y para los distintos usos deben reducirse inmediatamente antes de alcanzar el punto de no retorno. Precisamente por esta razón, el gobierno ha creado una "Mesa de Trabajo sobre la Crisis del Agua", que deberá abordar el problema, identificando todas las acciones posibles para combatir la escasez de agua.

La situación actual no parece ser diferente en los países vecinos: desde España a Francia, pasando por Turquía, asistimos a un escenario compartido de estrés hídrico permanente, de tal forma que en el sur de Europa se considera un estado de sequía estructural.

El compromiso de IDRAL para contribuir al cambio hacia la sostenibilidad

La atención que IDRAL presta a las cuestiones relacionadas con el agua forma parte integrante de la POLÍTICA MEDIOAMBIENTAL de la empresa.

Por citar algunos ejemplos de acciones concretas emprendidas por IDRAL:

  • Adhesión desde 2014 a la certificación WATER LABEL en los productos, como herramienta para alcanzar los objetivos de ahorro de la Directiva ECODISEÑO.
  • El 80% de la producción suministra productos con caudal de agua reducido.
  • Reutilización en circuito cerrado del agua utilizada en los procesos industriales.
  • Todos los aseos de la empresa están equipados con grifos electrónicos y cisternas de caudal de agua reducido.
  • Campañas constantes de concienciación entre los empleados sobre la importancia del uso racional del agua.

Nuestro compromiso en el futuro continuará en esta dirección y prometemos mantenerles constantemente informados sobre las actividades emprendidas y los objetivos alcanzados en este sentido.

por Chiara Vasconi
Directora Administrativa